Hablar de Vicente Music Tomicic es hablar de historia pura del básquetbol antofagastino. Más conocido como Don Vinko, su nombre está ligado de manera inseparable al del Club Hrvastski Sokol Antofagasta.
Jugador, entrenador, dirigente y ex presidente, su vida se entrelaza con la institución incluso desde antes de nacer.
Con emoción contenida y la voz firme de quien ha vivido cada etapa del club, Don Vinko no sólo recordó los años dorados, sino que también lanzó una advertencia clara: el centenario no puede llegar sin planificación, unidad ni apertura.
“Esto viene de mucho antes que mi nacimiento”, comienza relatando. Dos de sus tíos fueron parte de la fundación del club. En 1947, cuando se formalizan los estatutos, su padre y su madre ya figuraban en los registros institucionales. Su padre fue presidente durante casi 11 años; él integró el directorio desde 1984 al 2000 y también lideró la institución por nueve temporadas.
“Tengo 73 años de vida y 74 en el club. Mi madre ya me llevaba en el estómago y mi patita ya estaba en el estadio”, dice con una sonrisa que mezcla orgullo y nostalgia. De los 365 días del año, reconoce que al menos 300 los pasa en el club.
Los recuerdos brotan con naturalidad: las caravanas en carro bomba cuando Sokol salía campeón en los años 60; la final de 1972 donde vencieron a Rencort; la reconstrucción del gimnasio del sector Split; la ayuda humanitaria enviada a Croacia en tiempos de guerra. “El amor por el club es enorme. Día a día pensamos en él”, resume.
La preocupación por el presente
Don Vinko observa con inquietud la distancia entre la actual directiva y los socios. “No veo mancomunión sobre lo que se quiere hacer. Hay poca comunicación y eso genera separación”, señala.
Sokol volverá a competir en Liga 2, un paso relevante en lo deportivo. Sin embargo, advierte que sin financiamiento ni apoyo del público será difícil sostener el proyecto. “El básquetbol es el segundo deporte más importante de la ciudad, pero la inestabilidad de competencias y la falta de incentivo han alejado a la gente”.
Otro punto que cuestiona es la escasa apertura institucional: cerca de 50 socios activos, sin plena integración femenina ni participación real de los apoderados de los 180 niños que entrenan en el club. “La continuidad está en riesgo si no se suma juventud a la dirigencia. Muchos de nosotros ya pasamos los 70 años”.
Los 100 años: una oportunidad que no puede perderse
El 01 de diciembre de 2027, el club cumplirá un siglo de vida. Y ahí su voz se vuelve aún más firme. “No tengo mucha información de parte de la directiva sobre lo que se piensa hacer. Nosotros estamos trabajando en una revista conmemorativa, como en los 25, 50 y 75 años. Pero los 100 años no pueden pasar desapercibidos”, advierte.
Recuerda con orgullo la ceremonia de los 50 años, donde participaron 220 personas, calificándola como la mejor actividad en la historia del club. “Un centenario es irrepetible. Son pocas las instituciones que llegan a esa edad. No es una oportunidad que se pueda dejar pasar”.
Por eso insiste en la necesidad de diálogo. “No queremos imponer nada, solo aportar. La unión hace los buenos”, enfatiza, citando el espíritu que ha marcado su vida en Sokol.
Un llamado a la comunidad
En el cierre, Don Vinko no habla solo como expresidente, sino como hincha eterno.
Invita a la comunidad, autoridades y socios a apoyar el regreso competitivo del club y a comprometerse con la celebración del centenario. “No es solo un bien para Sokol, es para el básquetbol de Antofagasta. Los niños se ilusionan cuando ven que pueden llegar más alto”.
Y con la emoción que lo caracteriza, deja un saludo especial a los socios históricos. “Sobre todo a los viejos… que nos acompañen”.
La historia de Don Vinko es la historia de una institución que marcó generaciones. El desafío ahora es que ese legado no se diluya, y que el centenario encuentre a Sokol unido, abierto y fortalecido.