La jornada estuvo marcada por el aprendizaje y la emotiva historia de Eloísa Rojas, quien a sus 55 años decidió cumplir el sueño de estudiar gastronomía.
Una destacada actividad gastronómica se desarrolló en dependencias de AIEP, donde estudiantes de la carrera de Gastronomía Internacional ofrecieron gratuitamente una experiencia culinaria a distintos comensales, quienes disfrutaron de una velada enfocada en la atención de público y el trabajo práctico desarrollado por los futuros profesionales del área.
La actividad tuvo como principal objetivo fortalecer las competencias de los alumnos mediante una experiencia real de servicio. En ese contexto, el docente de la Escuela de Gastronomía, Nicolás Ibacache, explicó que la instancia busca preparar a los estudiantes para enfrentar el mundo laboral: “El objetivo es formar el perfil de egreso para que sean capaces de poder trabajar en un restaurante, tanto con atención al público como en todo el trabajo previo, durante y posterior a un servicio”.
El profesor además detalló que siete estudiantes participaron activamente en labores como montaje del salón, preparación de bebidas, organización de mantelería y atención directa a los asistentes, destacando la importancia de este tipo de experiencias: “Para nosotros es súper importante tener público, ya que esta es una clase donde los chicos se exponen por primera vez a atención al público real”.
Sin embargo, una de las historias más emotivas de la jornada fue la de Eloísa Rojas, alumna que a sus 55 años decidió volver a estudiar para cumplir un sueño pendiente relacionado con la cocina. La estudiante relató emocionada que todo nació desde pequeña viendo cocinar a su madre: “Era un sueño de chica. Veía cocinando a mi mamá y siempre me gustó la cocina. No pude antes porque fui mamá joven, pero ahora nunca es tarde, así que acá estoy a los 55 años estudiando”.
Además, Eloísa valoró la experiencia vivida durante esta actividad práctica junto a los comensales, señalando que cada jornada representa una nueva oportunidad de crecimiento: “Siempre es maravilloso todo esto, lo tomo como un aprendizaje día a día en nuestras clases de gastronomía”.
La estudiante también aprovechó de entregar un potente mensaje para quienes aún no se atreven a perseguir sus metas: “Siempre se puede. Es un camino que tiene muchas limitantes, pero siempre se puede, adelante”.
Por su parte, la estudiante Natalie Bedoya destacó la importancia de atender público real en este tipo de clases, asegurando que la experiencia fue muy enriquecedora para su formación. “Fue gratificante. Sentí que a medida de las clases aprendí sobre el servicio y la buena disposición hacia mis clientes”, comentó.
Finalmente, Natalie reconoció que el cansancio puede ser parte del proceso, aunque aseguró que cada experiencia deja enseñanzas importantes tanto en lo profesional como en lo humano: “La vida siempre te va dando un aprendizaje”.