La jugadora de Deportes Antofagasta Femenino, oriunda de María Elena, destaca por su crecimiento dentro del plantel y un fuerte sentido de pertenencia que la posiciona como una de las proyecciones del equipo.
Desde la pampa a la consolidación en el CDA. Priscila Hidalgo continúa afirmándose como una de las jugadoras con mayor proyección en Deportes Antofagasta Femenino, en una temporada donde ha sumado protagonismo, confianza y un gol clave que respalda su evolución, todo en medio de un proceso marcado por el esfuerzo personal y el fuerte lazo que ha construido con el club desde su llegada.
El camino desde María Elena hacia Antofagasta ha sido exigente, tanto en lo deportivo como en lo personal. La jugadora reconoce que el cambio implicó dejar su entorno más cercano para perseguir su sueño: “Es un paso importante, porque hay más competencia y oportunidades, pero también significa alejarse de la familia y los amigos”. Sin embargo, ese proceso ha sido sostenido por los valores adquiridos en la pampa, donde forjó su carácter: “Me dejó fuerza, disciplina y la constancia para luchar por lo que quiero”.
Ese crecimiento también se refleja en su rol dentro del equipo. Hidalgo asume el desafío con madurez, entendiendo el peso de representar al club: “Lo tomo con mucha responsabilidad y respeto, porque sin el equipo que me respalda nada de esto sería posible”. Pero es en su vínculo con Deportes Antofagasta donde aparece la cuña más emotiva de su proceso, reconociendo el impacto que ha tenido el club en su vida: “Estoy muy agradecida, desde 2019 me recibieron con los brazos abiertos y hoy esta camiseta ya es parte importante de mi vida, me siento parte de la familia Puma”.
En lo futbolístico, su presente tuvo un punto alto en el duelo ante San Marcos de Arica, donde convirtió un gol en un partido complejo. La jugadora lo interpreta como un reflejo del trabajo colectivo: “Fue un alivio, porque venía siendo un partido muy trabado, pero el gol respalda lo que veníamos haciendo semana a semana”. Esa anotación también evidencia un crecimiento sostenido, donde la confianza ha sido clave en su evolución. Hoy se siente distinta dentro de la cancha: con “más personalidad y convicción para asumir responsabilidades”, algo que reconoce no tenía en sus primeros años.
El proceso de Hidalgo también ha estado marcado por el respaldo del grupo y del cuerpo técnico, especialmente en su regreso al fútbol profesional tras un periodo fuera de la actividad. En ese contexto, la jugadora destaca el rol del camarín: “Mis compañeras me hicieron sentir en casa desde el primer minuto, hay una conexión muy linda y somos un equipo que se apoya constantemente”. Esa cohesión ha sido uno de los pilares del rendimiento del CDA Femenino en la temporada.
En cuanto a sus proyecciones, la futbolista opta por la mesura, enfocándose en el presente antes que en metas a largo plazo. Su prioridad está en consolidarse y aportar al equipo: “Quiero seguir creciendo y pelear por dejar al club en Primera, que es donde se merece estar”. Si bien no descarta desafíos mayores en el futuro, como la selección o una oportunidad en el extranjero, insiste en que el proceso debe ser paso a paso.
El próximo desafío será el clásico regional ante Cobreloa, un partido que asumen con la misma seriedad que el resto del campeonato. Hidalgo lo deja claro: “Sabemos que será intenso, pero todos los partidos valen tres puntos y siempre salimos a competir para ganar”.
Finalmente, la jugadora tuvo palabras para la hinchada, reconociendo su importancia en este proceso. Agradecida por el apoyo constante, envió un mensaje directo: “Que sigan creyendo en nosotras, porque también son parte de lo que queremos construir”. Con identidad pampina, compromiso y un fuerte sentido de pertenencia, Priscila Hidalgo sigue creciendo en Deportes Antofagasta, consolidando una historia que mezcla esfuerzo, emoción y proyección en el fútbol femenino del norte.