Entre el 9 y el 11 de febrero, el Estadio Sokol será el escenario donde la Selección de Básquetbol Femenino U17 de Antofagasta buscará escribir una página dorada en el Campeonato Nacional, con el impulso que solo entrega jugar de local y el respaldo de su gente.
La preparación ha sido intensa, exigente y profundamente emotiva. Detrás de cada entrenamiento hay sacrificios personales, viajes largos, dobles jornadas y un objetivo claro que se repite como mantra dentro del camarín: ser campeonas.
Para el entrenador Cristián Leal, el proceso tiene un valor especial. “Es un honor y un orgullo personal estar acá. Para cualquier entrenador es profundamente motivante vestir esta polera. Más allá de dónde uno venga, hoy me une este objetivo que es representar a Antofagasta”, expresó el DT del seleccionado, destacando el compromiso de un grupo que ha dejado familias, vacaciones y rutinas para estar a la altura del desafío.
Desde lo deportivo, el mensaje es claro: la fortaleza nace desde la unión. “Este es un equipo unido, y desde ahí se construye todo. Nuestra defensa y la velocidad de ataque son nuestras principales armas. El trabajo que hacen los clubes formadores, los colegios y las instituciones es clave para que hoy este equipo funcione”, señaló Leal, poniendo en valor el desarrollo colectivo del básquetbol femenino regional.
El objetivo no se esconde ni se disfraza. “Nos preparamos día a día para ser campeones. No trazamos otros resultados. Cada partido lo vamos a jugar para ganar”, enfatizó el cuerpo técnico, convencido de que la mentalidad es tan importante como la táctica.
En esa misma línea, el asistente técnico César Araya García, coach de la Selección U-17 Damas, remarcó el componente humano del proceso. “Estas chicas ya tienen lo técnico. Nuestro rol es reforzar detalles y, sobre todo, acompañarlas en lo emocional. Mantener viva esa emoción, esa ansiedad positiva. Somos locales y eso es una presión extra, pero también una tremenda oportunidad”, afirmó.
Araya también hizo un llamado directo a la comunidad. “En la cancha juegan cinco, pero la sexta jugadora será el público. Antofagasta tiene una tradición basquetbolística enorme y este es un espectáculo que no se da todos los días. Vengan en familia, traigan a los niños. El básquetbol vive gracias a esto”.
Dentro de la cancha
Las protagonistas sienten el peso y el orgullo de representar a la región. Valentina Pérez, una de las jugadoras del plantel, lo resume con emoción: “La preparación ha sido súper buena. Los clubes han hecho un gran trabajo físico y táctico. Como somos locales, queremos dejar la copa en casa. Ya he jugado otros nacionales por Antofagasta y siento que este año podemos llegar más arriba”.
Para Valentina, el apoyo del público será determinante. “Que se apoye al deporte femenino es muy importante. El aliento de la gente nos motiva muchísimo. Ojalá vayan todos al Sokol, porque eso marca la diferencia”, sostuvo.
La ilusión también se refleja en quienes llegan desde otras ciudades para defender estos colores. Ghisleyn Carpio, base del equipo, reconoció que más que presión existe entusiasmo.
“Es un honor que me hayan llamado. Con mis compañeras estamos muy unidas, nos conectamos bien y el objetivo es darlo todo, jugar en equipo y sin individualismos. Eso es lo más fuerte que tenemos”, aseguró.
Antofagasta se prepara para vivir un campeonato nacional con identidad, pasión y sentido de pertenencia. El básquetbol femenino está listo. La cancha espera. Y la ciudad, una vez más, tiene la oportunidad de empujar a sus jugadoras hacia la historia.