Con esfuerzo, constancia y mucha pasión por el básquetbol, la antofagastina Valentina Castañeda García (25) se prepara para dar uno de los pasos más importantes de su carrera deportiva: dejar su ciudad natal para sumarse a Azul y Rojo y competir en la Liga Nacional Femenina de Primera División.
Valentina Naomi Castañeda García, antofagastina de 25 años, es enfermera titulada el año 2024 y una apasionada del básquetbol. Durante los últimos dos años ha combinado su carrera deportiva con la docencia, realizando clases en el Centro de Formación Técnica de la Universidad Santo Tomás.
Fuera de la cancha, disfruta del deporte, los entrenamientos y los momentos de tranquilidad en la playa, aunque confiesa que ama el invierno y detesta el calor del verano. Para Valentina, el básquet no es solo un deporte, sino una forma de vida: si pudiera pasar todo el día jugando, asegura, sería completamente feliz.
Sus inicios y formación
Sus primeros pasos en el básquetbol comenzaron en 2015, cuando se cambió al Colegio Santo Tomás. Fue ahí donde su profesora de Educación Física, Gabriela Véliz, la motivó a seguir entrenando y la recomendó al Club Rencort, institución que marcaría su inicio deportivo. Ese mismo año disputó su primer campeonato nacional, aún con pocos minutos en cancha, algo natural para quien recién llevaba algunos meses entrenando.
Rencort fue clave en su desarrollo, club donde permaneció cerca de cinco años y donde trabajó con entrenadores que dejaron huella en su formación, como Rony, Juanito, Claudia Vicencio, Miguel Echeverría, Carlos Hugo, Roberto Bobes. Más tarde, ya como estudiante universitaria, defendió durante toda su etapa académica a la Universidad de Antofagasta.
El club que marcó un antes y un después
Sin embargo, Valentina no duda al señalar que el club que más la marcó fue SQM, equipo con el que cumplió parte de su sueño: competir a nivel nacional. “Se sentía y se siente como una familia”, afirma. Bajo la dirección de Roberto Bobes, SQM logró integrarse a la Liga Dos, experiencia que terminó siendo clave para abrirle las puertas al siguiente nivel.
“Gracias a esa locura de creer que podíamos estar en la Liga Dos, hoy se me presentó esta oportunidad”, comenta, reconociendo que en un inicio dudó, pero que finalmente el proyecto se concretó.
El salto a Santiago
Aunque anteriormente había participado en campeonatos fuera de Antofagasta como selección o equipo invitado, esta será la primera vez que jugará en un club fuera de la región, Azul y Rojo. La oportunidad llega en el momento justo. “Las cosas pasan cuando tienen que pasar, ni antes ni después”, reflexiona.
Lo que más la entusiasma de este nuevo desafío es vivir la experiencia completa: integrarse a un nuevo equipo, entrenar a alto nivel y también enfrentarse al reto personal de vivir sola en Santiago. “Es algo que nunca he vivido, pero es un bonito desafío”, señala.
La Liga Nacional comenzará aproximadamente el 15 de marzo, por lo que Valentina planea trasladarse a la capital durante febrero, para realizar la pretemporada y adaptarse al equipo.
Equilibrio entre deporte y profesión
En esta etapa, su prioridad será el básquetbol. Ya titulada, proyecta complementar su carrera deportiva con cursos, especializaciones o incluso trabajo en el área de la docencia o enfermería, algo que no descarta realizar en Santiago. “Me encanta la docencia y allá también está Santo Tomás”, comenta.
Sueños cumplidos y nuevos objetivos
Desde pequeña, uno de sus grandes sueños fue llegar a una selección nacional, experiencia que rozó en 2018 con una preselección chilena. Con el tiempo, su gran meta se transformó en jugar una Liga Nacional de Primera División, sueño que hoy ya puede decir que cumplió.
“Ahora hay que ir paso a paso, con los pies en la tierra”, asegura, proyectando un 2026 lleno de aprendizaje, crecimiento y nuevas oportunidades.
Agradecimientos
Valentina no deja pasar la oportunidad de agradecer a quienes han sido fundamentales en su camino: su familia —especialmente a sus padres, conscientes de lo difícil que será verla partir siendo la menor y única mujer del hogar—, su pareja, amigas, compañeras de equipo y a la gente de Antofagasta que le ha hecho llegar mensajes de apoyo.
También destaca el trabajo del centro kinésico MTS Sport, en especial de Camilo Rodríguez y Camilo Salazar, profesionales que la han acompañado en su recuperación y preparación física, y que fueron claves en su crecimiento deportivo durante los últimos años.
“Sin SQM, sin mi familia y sin toda la gente que me ha apoyado, nada de esto estaría pasando”, concluye.
Valentina Castañeda emprende así un nuevo camino, llevando consigo el nombre de Antofagasta y demostrando que, con esfuerzo y convicción, los sueños sí se pueden cumplir.